Hallazgos reportados tal como se observan.
La independencia, en la práctica, es sencilla: lo que observamos es lo que reportamos. Los resultados no se ajustan al gusto de quien nos contrató, y los hallazgos desfavorables se documentan con el mismo cuidado que los favorables.
Una organización que recibe únicamente hallazgos tranquilizadores no ha recibido una revisión. Una parte que confía en esa revisión no ha recibido nada en absoluto.
El valor de nuestra documentación depende por completo de que sea exacta.